LA MEMORIA DE LA PERSISTENCIA

Octubre, 2018

Performance en el Cementerio de Arte de Morille (Salamanca)

Tras la construcción y finalización del columbario de obras en Defunción de Arte en el Cementerio de Arte de Morille, se realizan varias acciones artísticas y performances individuales, lectura de poesías y cantos. Mi individual aportación a la acción colectiva es una performance titulada La memoria de la persistencia, preparada para dar un final litúrgico adecuado a las cenizas de mi obra incinerada: el reloj blando de Dalí de su pintura La persistencia de la memoria, pero en mi obra en forma escultórica.

La Memoria de la Persistencia

La acción consiste en la recontextualización del rito fúnebre del sepelio para las cenizas de mi obra. Transformo en acción artística la conocida metáfora del esfuerzo de Winston Churchill ante la Casa de los Comunes en plena Segunda Guerra Mundial. "Sangre, sudor y lágrimas" se convierte en esta ocasión en un recurso alegórico que se llevará a la realidad mediante la performación, en una deliberada connotación al esfuerzo dedicado a la realización de la obra ya incinerada. La mezcla de mi sangre, de mi sudor y de mis lágrimas reales será alojada junto a las cenizas de mi obra y posteriormente, depositadas en el columbario del Cementerio de arte de Morille para siempre.

Después de la presentación de la performance por el gran Jesús Cámara, comienzo trasladando las cenizas de mi obra incinerada a una pequeña urna de madera, que servirá de contenedor a todos los fluidos. Primero reparto una porción de ceniza en la frente de cada uno de los asistentes, repitiendo continuamente el título de la acción: "La memoria de la persistencia". Procedo a llenar una copa de vino con mi sangre, mi sudor y mis lágrimas. Lo realizo en sentido inverso, empezando con mis lágrimas, que extraigo pelando, cortando y oliendo una cebolla. Seguidamente comienzo a realizar ejercicios físicos para producir sudor, el cual deposito nuevamente en la copa de vino, con la ayuda del mismo cuchillo con el que he pelado la cebolla, arrastrándolo por mi lisa cabeza.

Finalmente procedo a realizarme una autoextracción sanguínea, nuevamente la deposito en la misma copa y tras mezclar los fluidos, ofrezco un sorbo a los asistentes, enunciando la frase "La memoria de la persistencia" la cual he ido repitiendo contínuamente en cada acción, pero esta última vez con tono interrogante. Tras comprobar que nadie acepta el sorbo de fluidos, lo pruebo yo mismo y vierto el resto sobre las cenizas de la obra incinerada. Posteriormente introduzco la urna en el columbario ya terminado y sello mi cubo de cemento, dejando las cenizas y los fluidos corporales descansar para la etenidad.

Lágrimas
Sudor
Sangre